A veces, muchas veces,
tenemos una visión catastrofista de los
países menos desarrollados. Algunos medios de comunicación nos presentan sólo
la cara dramática de su situación: hambruna, guerras, violación de los derechos
humanos...no quiero quitar importancia a estos graves problemas, mi intención
es destacar que además son pueblos de raíces profundas, con tradiciones
ancestrales, una rica cultura y valores que dignifican al ser humano, temas que no logran tener tanta difusión, pues
no resulta rentable para algunas organizaciones que necesitan países desvalidos
a los que rescatar.
Este cortometraje de Javier
Fesser forma parte de la película “En el mundo a cada rato”, en la que cinco directores
muestran su visión sobre distintas realidades que afectan a la infancia, son cinco
historias que abordan las cinco prioridades de UNICEF, la educación de las
niñas, el desarrollo integrado en la primera infancia, la inmunización, la
lucha contra el VIH/sida y la protección contra la violencia, la explotación, y
la discriminación.
En "Binta y la gran idea" podemos ver la
fuerza del teatro, la solidaridad, la
vida sencilla, la creatividad de vivir con lo que se tiene. La “gran idea”
desea mejorar el mundo mediante la adopción de un niño blanco, destetado
preferiblemente, para enseñarle a vivir en una sociedad sostenible, solidaria,
sencilla, en la que no se necesiten armas para defender los beneficios, ni
relojes con alarma para saber la hora del día.
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